El país "Paraguay"
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El Paraguay está ubicado en el corazón de Sudamérica, entre Brasil, Argentina y Bolivia. El clima es cálido por casi todo el año, con más de 300 días de sol y una temperatura promedia de 23 grados. Frio y heladas son escasas o aparecen solamente durante algunos días de invierno.

La vegetación es mayormente subtropical con bosques siempre verdes, grandes praderas o campos. Casi todo lo que se planta crece, desde palmeras de coco hasta frezas - un paraíso para los que gustan de las plantas.

Paraguay es un país agrario. Se cultiva principalmente soja, algodón, maíz, café, girasol y cereales, pero también todo tipo de verduras y frutas.

Los amantes de la naturaleza encuentran en Paraguay todo lo que siempre soñaron: grandes extensiones de naturaleza virgen, con una flora y fauna muy diversa. Helechos, orquídeas, palmeras, bromelias, cactus etc. crecen en forma silvestre y exuberante. Los que gustan de observar o fotografiar a los animales, también podrán encontrar lo suyo con una inmensa cantidad de animales silvestres, típicamente sudamericanos.

Paraguay es un país mediterráneo, pero posee dos grandes ríos, el Río Paraguay y el Río Paraná, como también varios lagos donde se pueden practicar deportes acuáticos.

Gracias a su privilegiada ubicación continental, Paraguay no sufre afecciones por terremotos, huracanes u otras catástrofes naturales.

Durante las últimas décadas, los bosques han disminuido en Sudamérica, siempre por causa de las explotaciones agrarias intensivas. En Paraguay se redujeron los bosques a cerca de 20 % de la superficie original. La industria forestal muestra un desarrollo escaso, a pesar de las condiciones favorables que existen.

El país está dividido por el Río Paraguay en dos regiones. En la región oriental se encuentra una rica vegetación a causa de las abundantes precipitaciones. El paisaje con sus suaves colinas muestra aún zonas con sus típicos bosques subtropicales y humedales. En el oeste, el así llamado Chaco predomina una extensa llanura con bosques secos y espinosos. Las pocas precipitaciones se limitan allí a los meses de verano.

El suelo en ambas regiones es, salvo algunas excepciones muy fértil, con una profunda capa de humus y un alto contenido en minerales. Sin embargo, las extensivas deforestaciones influyen en la mayoría de los casos en forma negativa en los suelos, especialmente en las regiones, donde las fuertes precipitaciones y los efectos del viento causan erosiones.

Estas zonas se pueden recuperar solamente mediante una intensiva reforestación, la cual debe ser cuidadosamente aplicada, eligiendo las especies correctas, en conjunto con la supervisión de expertos en la materia.

 

 

 

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